En estas fotos, nace un cuento: Nival

Ófærð

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El pozo (VII): Doble K: Keane & Keops

En las calles del pueblo espiritual de mi juventud, se encuentra un pub llamado Keops. Hacía esquina entre dos calles poco céntricas, y sobre sus cristaleras opacas asomaba el ojo de Osiris (¿deberían haberle llamado Osiris, en lugar de Keops?). En su interior, poco faraónico o exótico había una mesa de billar, a la izquierda; dardos y los baños, a la derecha; y de frente, una barra en L. Lo regentaban dos hermanos y la mujer de uno de ellos, cuyos nombres, por supuesto, he olvidado. Con vagos matices de rock duro y nacionalismo suave, la marca del Keops era una cierta (y digna) diversidad musical, así como un volumen suficiente para animar pero no para impedir las conversaciones. Otros Sigue leyendo

Comentario sobre estilo

A continuación, un comentario sobre estilo, a partir de este texto de John Houston:

Más que identificarme con sus palabras o estar de acuerdo (o no) con ellas, en realidad me resuenan un par de sensaciones que Houston menciona en su texto. La primera, descrita así: “Yo no me veo a mí mismo como un realizador con un estilo propio. Me han dicho que lo tengo, pero no lo percibo.” Tampoco yo encuentro en mis textos un estilo propio o reconocible, más allá de determinadas expresiones concretas o palabras por las que siento una apetencia singular. Reconozco mis habilidades, intuyo conscientemente (parte de) mis defectos y, desde luego, enfoco la escritura de una manera singular, pero no creo tener un estilo. Sin embargo, igual que a Houston, otros me han dicho que lo tengo, usando frases como “este texto es muy tuyo, muy de Ernesto”. Pero, ¿en qué detectan mi estilo? La segunda, casi al final de su texto: “La idea de dedicarme por entero a una única ocupación en la vida es inimaginable para mí” resuena mucho conmigo. Me resulta casi imposible permanecer un día entero delante de la pantalla, estar concentrado en un texto más de una hora es extenuante. Esa forma de pereza, me genera la sensación de que jamás llegaré a ser un gran escritor por carecer de la dedicación, la intensidad, la absorción, de las grandes firmas. Porque a mí, como a Houston, también me interesan muchas cosas. Me interesa la ciencia, leer y descubrir los nuevos mundos de otros ojos, viajar a cualquier parte, me interesa respirar, experimentar, conocer personas y contar sus vidas, pero sobre todo, conocerlas; y pasar un día entero dentro de casa se me hace demasiado cuesta arriba porque siento que me estoy perdiendo algo. Así que, a ese respecto, concuerdo también con Houston. Y volviendo al estilo, me da la impresión de que siempre es algo que se siente en los demás, pero no en uno mismo, que bebe de mil fuentes distintas, de forma inconsciente en muchos casos, expresando la forma singular en la que cada ser humano siente el mundo.