Cuando lees a un desconocido y duele (Hazañas de los malos tiempos, de Cristina Morano)

Las obras literarias pueden alabarse por muchos motivos, o apenas por ninguno, siempre y cuando el motivo único sea de suficiente envergadura. Ya sea su épica, la calidad técnica de su prosa, la fluidez de una historia, su humor, su originalidad, el poso que deja en uno.

9788460818311-hazaña-de-los-malos-tiempos

Diría que el motivo que engrandece Hazañas de los malos tiempos, de Cristina Morano, es el desasosiego que en uno provoca. Lo cual, aclaro, no desmerece los apartados técnicos ni su originalidad. En apenas cien hojas, recoge tu espíritu y se lo lleva a las profundidades de una sociedad arrasada por la crisis, ese algo puntual que se ha ido estirando como un chicle hasta convertirse en eterna, en algo más que un fenómeno económico y social, en todo un paisaje emocional. Es cierto que el tema podría no parecer original, no en vano se han vertido miles de páginas acerca de cómo la crisis nos ha afectado, unas más objetivas y genéricas, otras más personales. Lo que diferencia la aproximación de Cristina Morano es que profundamente personal y lírica. Y ella no es una refugiada que huye de la guerra, ni una africana crecida en la miseria, ni una obrera expulsada de su fábrica tras décadas de dedicación apasional. Cristina Morano es diseñadora gráfica y escritora, pertenecía a una clase social (de existir el concepto de clase social) desacostumbrada a la precariedad del DIA y a los barrios pobres.

Su viaje de desasosiego se inicia con una premonitoria cita de Manuel Vilas, “Ya nadie se acuerda de ese año. (…) Vete a una hemeroteca, cómprate un libro de historia, yo qué sé. Ese año ya no existe”, y luego siguen las hazañas. Porque hazañas son lo que Morano tuvo que realizar cuando llegaron los malos tiempos, reflejo antiheroico y patético de los trabajos de Hércules.

Es el tiempo del cambio. ¿Quién puede entender esto? No es posible permanecer igual cuando miras el cuarto de baño y te parece un prodigio que aún tengas agua”. Que la crisis nos cambió la vida, toda la vida, todas las perspectivas, todos los sueños hiperinflacionados, todas esas posibilidades sobre las cuales dormían nuestras ilusiones ¿desmedidas?. “Mañana no estaré curada”. Porque lo cierto es que no se ve el fin del túnel, quizá porque el túnel es el todo en sí mismo y carece de final, igual que una cinta de Moebius. Nada nos curará porque todo se nos fue. “Me despidieron y hubo cosas que se aceleraron. Lo que tenía dejó de ser suficiente, dejó de bastar”. Quizá vivíamos acunados en lo imposible. Y de pronto, como en el mito de la caverna, se nos expulsó de la cueva y el Sol de la realidad nos deslumbró. Hostia en toda la cara.

Segunda hazaña: cobrar el paro”. Sentirse humillado en un lugar habitado por chándales gastados, por barbas sin afeitar, por varias generaciones de analfabetos funcionales, todos reunidos en la misma iglesia. Primer viaje para el cualificado expulsado del paraíso: estás con nosotros. “A mí alrededor, inestabilidad, augurios. […] Todo se movía bajo nuestros pies”. ¿Cuántos, en estos tiempos, disimulan que aún tienen aunque sus frigoríficos sean un desierto? ¿Cuántos se refugian en la bebida mientras pueden pagársela? La reconversión de España en espacio ruinoso. En Se Alquila, Se Vende, Se Traspasa. Cuatro obreros despedidos en un ERE asomados al fondo de la botella. Quizá eran augurios todo lo que ya estaba ocurriendo antes de 2008. Quizá nadie quiso ver, tampoco nosotros mismos, que no queríamos enterarnos de que no éramos especiales. De que todo lo que nos contaban del comunismo era mentira, como se dice en un cuento, pero que eso no era lo peor, lo peor era que todo lo que nos contaban del capitalismo era cierto. “Las discusiones con mi pareja, con mi familia, con el resto del mundo en general, subieron de tono”. Y el castillo se desmoronaba, quizá porque solamente dependía de una estabilidad precaria que era pura ilusión, un castillo de naipes que se deshace cuando alguien abre la puerta o una ventana y entra el aire. Toda una caída a los infiernos. “Yonquis y barrenderos saludan a la madrugada en las calles, los mosquitos se arremolinan cerca del río que fosforece bajo las últimas luces eléctricas de los puentes antes de amanecer”. Hazañas de los malos tiempos rezuma lirismo, toda esa poesía que se escurre de la realidad, y la precariedad que te empuja a un lugar desde cuya perspectiva nueva todo luce diferente. “Me asomaba al balcón, veía amanecer y escribía cosas sobe dejar cosas tras de sí”. “Luego me tumbaba en el sofá para ver la tele. Veía demasiada tele, pero es que no me apetecía hacer nada más”. ¿Cuánto podemos permanecer en ese lugar, ese en el que no hacemos nada y nos dejamos a la desidia que se genera cuando rompen nuestra burbuja? ¿Un día, un año, una vida? “Cuando estás abajo, sin dinero, sin futuro, sin paz, también la piel colapsa. Se hace arbusto áspero, común, demasiado común”. Desevolucionamos y nos transformamos en materia inorgánica. Pagos y cobros, el desierto, bajar y subir, los lentiscos, las cicatrices, la melancolía, el paraíso perdido.

El librito de Cristina Morano abunda en imágenes y escasea en palabras. Economía de guerra. Lo rimbombante no tiene cabida, y se bebe de lo emanado la incredulidad, la decepción, un dolor sordo. Al terminarlo, no sé por qué, recordé el Elogio de la ociosidad de Bertrand Russell, y también La corrosión del carácter, de Richard Sennett. Sí que era cierto lo que se anunciaba del capitalismo. Maldita sea. Y ahora, ¿qué?

La última hazaña de este tiempo fue asimilar la fiebre, convertirme en un ser inválido para mí misma, estar en la ausencia de futuro. Dejar ir. Ser para otros”.

Eso es lo que nos queda. Asimilar la nueva realidad.

Anuncios

3 comentarios en “Cuando lees a un desconocido y duele (Hazañas de los malos tiempos, de Cristina Morano)

  1. Pingback: Un año de libros | aullando

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s