Un año de libros

Las medidas de tiempo son ontológicamente absurdas. Un año puede vivirse como un instante o como una eternidad. Todo depende de nuestro espíritu, y de la realidad que crea y que usa para envolverse. Supongo que esta reflexión algo abstracta tiene algo de relación con las listas que pueblan la red a lo largo de diciembre de cada año. Yo no me excluyo del absurdo, y como este año he leído mucho, me decidí a hacer un resumen que probablemente no interese a (casi) nadie, pero que quizá puedan inspirar a alguien… nunca se sabe.

Las categorías de mi año de libros son POESÍA, NO FICCIÓN, NOVELA GRÁFICA, DESCARTES Y ABANDONOS, y NOVELA.

  1. POESÍA.

Soy poco asiduo a la poesía, en parte porque carezco de la paciencia para leerla, releerla, encontrar su música y vestirme con ella, y 2015, en cuanto a lecturas de poesía, ha sido bastante pobre. No me emocionaron los dos libros de poemas de Elías Portela, el poeta gallego-islandés, por demasiado crípticas para mí, ni tampoco especialmente las de Olga Orozco; así que si tuviese que elegir mi libro de poesía del año, me quedaría con la Poesía 1981-1991 de Lois Pereiro, en mi ya tercera o cuarta lectura. El poeta gallego tiene algo, aunque no sabría decir el qué. Quizá un aquel de auto-destrucción.

31P+7BCsZTL._SX203_BO1,204,203,200_

  1. NO FICCIÓN.

Alternando casi siempre su lectura con la de obras de ficción, el ensayo me ha regalado muchas satisfacciones este año. Tantas, de hecho, que me veo obligado a no escoger solamente una, sino un TOP 5. De algunas de ellas, ya hablé en Aullando, así que tampoco merece la pena que me explaye demasiado. Por un lado, me encantó el Mal de altura de mi adorado Jon Krakauer, del que hablé al comparar su obra con la reciente versión cinematográfica. También fue maravillosa la lectura de El Tao de la física, de Fritjof Capra, una deliciosa narración de cómo el misticismo oriental y la física cuántica presentan muchos más terrenos en común de lo que pudiera parecer. Y de como la ciencia camina hacia las filosofías orientales, aprovechándose de su característica creatividad para definir lo indefinible.

De difícil caracterización son dos libritos publicados por Newcastle Ediciones, y que incluyo porque entran en esa categoría de obras que uno caracteriza como especiales. Son Perder ciudades. Dos viajes en el siglo XXI, de Hilario J. Rodríguez, del que hablé hace unos meses; y Hazañas de los malos tiempos, de Cristina Morano, del que hablé más recientemente.

Y finalmente, otra maravilla escrita por un compatriota gallego acerca del narcotráfico y que está teniendo un éxito arrollador, Fariña, de Nacho Carretero, ensayo del que también hablé y que considero, entre comillas, el mejor ensayo del año.

  1. NOVELA GRÁFICA.

Soy asiduo de esta categoría a caballo de la novela y del cómic desde que leí Persépolis y V de Vendetta, y desde entonces siempre caen algunas a lo largo del año (incluso a pesar de su precio…). En este sentido, 2015 no ha sido menos, y tras casi una docena de lecturas, me quedo con tres de ellas, dibujando así un TOP 3 que transita por diferentes temáticas y que son muy diferentes entre sí.

En primer lugar, El eternauta, de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, una obra de ciencia-ficción salpicada de política e historia, o una obra de política e historia salpicada de ciencia-ficción. Se la puede ver de diferentes maneras, y aunque no es una novela gráfica al uso, la historia engancha por realismo y por escalofrío.

eternauta

En segundo lugar, la Gorazde de Joe Sacco sobrecoge por cercanía del conflicto serbio y por la manera de transmitir la realidad de un estado de sitio, de la guerra. Sacco es un asiduo de cualquier lista de novelas gráficas, especialmente por las Notas de Palestina, y es fácil entender por qué: es muy bueno.

91izjWVJeQL

Y por último, selecciono Blankets, de Craig Thompson, una novela gráfica que llegó a mis manos a última hora, y que a pesar de su grosor devoré en apenas dos sesiones. Una historia personal pero extensible al colectivo sobre el crecimiento, el paso de la adolescencia a la juventud, la llegada a lo adulto. Es tan difícil ilustrar algo así, que conseguirlo es un éxito.

Blankets

  1. DESCARTES Y ABANDONOS.

Uno siempre se encuentra con obras que abandona o con las que no puede, y 2015 no se queda fuera de esta estadística, muchas veces omitida para no mostrar nuestras debilidades o fallos. Sin embargo, creo que el error es bello, y que contribuye a redefinirnos y a mejorarnos. O al menos, a no quedarnos en la estacada. Es mejor intentar y fallar, que quedarse parado.

Le aguanté ochenta páginas a la Guerra y paz de Tolstoi, que posteriormente pasó a servir de gruesa almohadilla para el ratón del portátil. Sé que es un clásico, y bla bla bla, pero para mí se convirtió en una tortura infumable. Igual que los Ensayos de Ortega y Gasset, que abandoné por tediosos.

Con el Ulises de Joyce, en cambio, fracasé por incapacidad e impaciencia. En mi segunda intentona me quedé varado entre el quinto y el sexto capítulo, y sé que volveré a intentarlo, aunque quizá no en 2016. Creo que es una obra monumental que merece los intentos que hagan falta (al contrario que Guerra y paz).

71N661HKDdL

El caso de From the mouth of the whale, del autor islandés Sjón, es diferente. Traído de Islandia, me atraganté con su inglés a pesar de que es una obra preciosa y, de hecho, me estaba gustando cuando lo abandoné, de nuevo demasiado impaciente para transitar por su prosa poética. Me lo guardo para tiempos mejores.

books0106donohue

También para épocas en las que me crezca la paciencia dejo El camino del Zen, de Alan Watts, abandonado en los cálidos vientos estivales y tardes de playa.

Finalmente, el caso de Pavana, de Keith Roberts. Permaneció años bebiendo polvo en mi estantería, y decidí leerme lo que se considera un clásico de la ciencia-ficción. Para mal. Es un libro anodino y aburrido, tanto tanto, que decidí perder mi tiempo de otra forma mejor. Su penosa traducción tampoco ayudó. Como aclaraba en mis Hostias literarias (link), de ciencia-ficción he leído mucha mierda, y Pavana quedaría clasificada en esa categoría de obras menores extrañamente convertidas en clásico.

pavana-de-keith-roberts-editorial-minotauro-ciencia-ficcion-145101-MLU20284794514_042015-F

  1. NOVELA.

Y finalmente, la categoría estrella, la novela. Sin duda, la mitad de lo que he leído a lo largo del 2015 han sido novelas (concretamente, treinta y dos, casi la mitad de todo lo que ha pasado por mis manos), de modo que hay dónde elegir. Intentando ser objetivo conmigo mismo, he seleccionado un TOP 5, dejando fuera algunos títulos que me gustaron, y mucho, como Vive como puedas, de Joaquín Berges; Bariloche, de Andrés Neuman; o el Ensayo sobre la lucidez de mi adorado Saramago.

Pero es que en el TOP 5 hay, como diría un festivalero, auténticos pepinazos.

En primer lugar, La casa de hojas, de Mark Z. Danielewsky, del que desconfiaba vagamente al habitar todas las listas de libros que todo hípster tiene que leer, pero que me arrolló con su organización arquitectónica, la mezcla de escenarios y voces narrativas, de estilos, y ese aire de misterio insondable perfectamente transmitido. Una casa que es más grande por dentro que por fuera, toda una metáfora de la convivencia cotidiana. Un libro de diez, y cuya escritura tuvo que ser un auténtico infierno. Tengo curiosidad por saber si Danielewsky puede superarse a sí mismo y volver a hacer algo semejante…

Portada_Comercial

Suttree, del maestro Cormac McCarthy, me fue ganando con el paso de las páginas y un inhabitual juego de tiempos narrativos conjugándose en función de las escenas. Y también con esa calma un tanto melancólica de los tiempos pasados. Ambientes descritos con una eficacia tal que animan a uno a dejar de escribir para siempre. Páginas volando y el final del libro que llega sin que casi te des cuenta.

descarga (1)

El jilguero, de Donna Tartt, es otro de los integrantes del TOP 5. Ganador del Pulitzer, y habitante habitual de todas las listas y publicaciones culturales, llegó a mis manos en un impulso de tarde gallega lluviosa. Enfrentarme a un libro tan grueso siempre me genera dudas. Si el autor no mantiene el ritmo, suelo empezar a aburrirme y termino dejándolo de lado. No me paso con El jilguero. Todo lo contrario, devoré sus mil doscientas y pico páginas en apenas una semana, cautivado por la historia vital de un adolescente neoyorquino sometido a los vaivenes de una vida poco común, y que girará todo el tiempo alrededor del enigmático cuadro, El jilguero. A pesar de la distancia que separa a un neoyorquino de un gallego, lo que nos une como seres humanos, frustraciones, decepciones, inseguridad, alegría, es común y se destila de esas páginas. Todos nos hemos sentido desubicados alguna vez.

81Pt+Up4ltL._SL1500_

El cuarto de este TOP 5 es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, el eterno aspirante a premio Nobel. Me enfrentaba a la sobredimensionada novela por segunda vez. El primer intento fue hace años, cuando no era capaz de enfrentarme a novelas largas, como he dicho hace unas líneas. Recuerdo que por entonces me quedé tirado en la página seiscientas, pero esta vez el realismo mágico del autor japonés me cautivó. No sé qué tendrán las atmósferas japonesas, ya sean urbanas o rurales, pero evocan en mí algo, que se desencadena y me atrae. Soy consciente de que Murakami es grandilocuente de más, y que publica muchas obras menores que son convertidas en best-sellers sin merecerlo. Pero al César, lo que es del César, y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo es una de sus obras capitales, y de las que he leído, sin duda la mejor.

9788483835104

Y por último, y más importante, mi adorado Roberto Bolaño y su 2666, de la que hablé en mis Hostias literarias y también en Otras perlas de 2666. Una obra dantesca, monumental, y que se resiste a cualquier clasificación. Excede la ficción, transfigura géneros y lo mezcla todo en una cosa total, inmensa y laberíntica, una de esas obras que te convierten en un autor legendario y eterno en términos de eternidad literaria. Una obra colosal, y perfecta. Un genio.

CM462_G

 

¿Cómo se termina mi año de libros? Leo a medias un ensayo sobre la obra de Platón, y trato de terminar un tedioso Orlando, de Virginia Woolf, aunque de bella edición, y al otro lado espera El mal de Montano, de Vila-Matas. El 2016 traerá muchas más lecturas. Creo que alguien me regalará un libro de David Foster Wallace, así que la cosa promete.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s