Lo que nos cambia / Desastrosa crónica de Pablo Und Destruktion

Hay música que nos gusta. Hay música que no nos gusta. Y, a mayores, hay música que nos cambia.

Nota 1: para los que me conocen: este NO es otro texto sobre Sigur Rós (aunque por el título bien podría serlo).

Nota 2: para almas sensibles del rollito Muy molón: hazte un favor, y no sigas leyendo.

En realidad, este texto trata de Pablo Und Destruktion. Diría yo.

 

Tengo una anécdota con Pablo Und Destruktion. Años ha, cuando me atrevía a escribir sobre música independiente (signifique lo que signifique), Dot Galicia me preguntó si quería hacerle una entrevista al asturiano. Con esta revista ya había entrevistado a Triángulo de Amor Bizarro y a los desaparecidos Niño y Pistola, pero tras escuchar dos o tres canciones de aquel primer disco, Animal con parachoques, les respondí que se me salía de lo que solía escuchar habitualmente, y que no me veía.

Curioso.

Supongo que, por aquel entonces, aún no pertenecía al Club del Precipicio, del que ahora soy asiduo y cuyo carnet llevo en la cartera junto al DNI.

Esta canción, no el carnet, pertenece a su último disco, el impresionante Vigorexia emocional, y es probablemente la responsable original y primigenia de esta adicción que me ha entrado. Creo que pocas veces antes me había identificado tanto con una canción. Porque eso del Club del Precipicio es total.

prueba3

Modelo de carnet del Club del Precipicio, por Mery Mountain Ilustración

 

En algún lugar leí, y no recuerdo dónde, que lo peor de la literatura, de la música, del arte en general, es provocar en los demás indiferencia. O, peor aún, un bostezo.

Quiéreme / Ódiame / Pero al menos, mírame

 

Con unos cuantos trabajos a sus espaldas (Animal con parachoques, Sangrín, Funeral de Estado, Vigorexia emocional), ya no es un miembro de la sección de Novedades, ese horroroso lugar, y desde luego, causa de todo menos indiferencia. A mí, al menos, me pone los pelos de punta. O me enamora. O me saca una mala hostia de leyenda. O todo a la vez. Y, de pronto, me dan ganas de ser él. De convertirme en él. De componer sus canciones. De gritarlas en cualquier sala de esta asquerosa piel de toro. Cantar a pleno pulmón eso de Desde Asturias al infierno. Y hasta de profundizar en la vida del tal Limonov.

También de subirme al escenario con él, para inmediatamente bajarme y, abriéndome la camisa, con el pecho al aire tibio de una sala, gritar eso de Puedo ver como las fronteras desaparecen / Puedo sentirme unido / Puedo ver cómo las fronteras desaparecen / Puedo sentirme unido tan profundamente / A TODOS VOSOTROS.

Porque hay ruptura en lo que hace, y en lo que para mí representa. Es ese momento en el que la veintena emocional muere y da paso al desierto de los treinta. De toda aquella levedad juvenil, a la gravedad de buscarle un sentido a la vida en medio de un mar de confusión. De ondas de TV, de redes sociales, de la búsqueda, de la eterna utilización del parapeto juvenil para cubrir nuestras acciones, del eterno correr al regazo de mamá a llorar. Aunque mamá ya no esté. Anda que no. Lo que Pablo Und Destruktion canta es la España en ruinas que descubrí haciendo el Camino de Santiago, la España más realista, la de una post-crisis que en realidad siempre ha existido. Porque nada ha cambiado. Porque hay artistas encarcelados, mujeres muriendo en todas las provincias, diputados metiéndose en el bolsillo lo que encuentran al alcance de su mano, manifestantes pacíficos entre rejas y gente en la calle que no tiene ni techo ni alimento, a pesar de lo que admiradamente clame el artículo 47 de la p*** Constitución.

Eso es.

Por cierto, en 1978 yo no había nacido. De rojos y nacionales estoy hasta las pelotas. Ya lo he dicho.

 

Pablo Und Destruktion canta para los desencantados. Desgarrador y visceral. Anarquía y religión, sociedad. Lo místico y lo cotidiano. Reconversión industrial, inmigración y miseria. Líneas de tren abandonadas, escombreras de minas y periódicos viejos enganchados en ruedas de Seat Ibiza de pintura desconchada de tu padre. Puedo seguir, pero no. Mucho no significa mejor.

En ese llueve sobre mojado que me inspiran su música y sus letras, hay probablemente una esperanza escondida. Es, quizá, una luz tan pequeña que encontrarla es privilegio de los desheredados buceadores que no tienen miedo a morir, porque en realidad ya no poseen nada. Los del Club del Precipicio, sin duda.

Si queréis luz, os vais a otra parte.

 

Podría decirse que no es más que un descarriado, un desencantado oscuro y depresivo, pero lo cierto es que en concierto resulta bastante divertido, al modo de Ramón en The New Raemon (aunque sus músicas no tengan nada que ver), con ese punto de humor negro post-eugeniano y por momentos auto-ofensivo que tanto nos resuena a algunos. Creo que en la vida hay espacio para todo. Y también es verdad que mucho drama mata las neuronas y aniquila nuestras extremidades más apreciadas.

 

En las calles encontramos cosas que coinciden bastante con lo que uno se encuentra en las canciones de Pablo Und Destruktion. O puede que no sean más que imaginaciones mías. O qué, quizá, sea mi propia realidad la que se refleja en sus canciones. Maldición.

Curiosamente, saberme miembro del Club del Precipicio me hace sentir mejor. Me hace sentir que estoy acompañado en la miseria. Y desde esa mierda que me rodea, se puede mirar hacia arriba y tratar de cambiar y avanzar hacia alguna parte.

Como si tras toda esta muralla de nubes que descarga sobre nuestras cabezas hubiera, brillante, un sol deslumbrante. No sé. A veces, La vida es hermosa.

 

PD. Camarero, un gintonic. ¿De qué? De Larios, claro, ¿o es que estamos tontos?

Anuncios

3 comentarios en “Lo que nos cambia / Desastrosa crónica de Pablo Und Destruktion

  1. Pingback: Las estadísticas de Aullando (febrero 2016) | aullando

  2. Pingback: Lo más y lo menos (leído) de 2016: 4º | aullando

  3. Pingback: El pozo (III): Creencias y certezas | aullando

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s