12 de diciembre; BAAMONDE – SOBRADO DOS MONXES

ETAPA ANTERIOR

Senda Estelar 501

Quien sea incapaz de hablar claro debe callar hasta poder hacerlo. K Popper.

 

Seis de la mañana. He soñado con la receta de la skyrkaka (postre islandés), y la sonrisa de un antiguo compañero de batalla. El sueño se me pega mientras desayunamos muy rápido. Nos esperan cuarenta kilómetros, la etapa más larga del Camino, así que cuando salimos aún es muy de noche. Caminamos a toda velocidad por una larga recta de asfalto, con los faros de los coches iluminándonos las caras, a nuestra izquierda corre un tren, las caras dormidas de sus pasajeros. Al terminar esta recta interminable, cruzamos las vías para meternos en un bosque oscuro. Hay una capilla lánguida y azulada en el amanecer. El camino empieza a picar hacia arriba y de pronto noto que se me escapan las fuerzas, un ahogo en mi pecho. Desato las tiras de la mochila, y me quedo algo rezagado para pasar este momento. Para cuando me siento mejor, el día ya ha terminado de abrirse: gris.

Senda Estelar 483

 

No hay nadie más que nosotros en el monte, y caminamos en silencio sumando kilómetros lo más rápido que podemos. Apenas vemos casas, y la mayoría están en ruinas o cerradas a cal y canto, alguna dormida. En este silencio natural, a veces atosigante, empezamos a escuchar una melodía. Parece magia. Hemos entrado en un grupo de casas, y la música cada vez más clara me parece portuguesa, o por momentos francesa, y parece emanar de la casa de un escultor. En la esquina de uno de los muros de su casa distingo una cabeza maya, a su alrededor serpientes. Estamos en Pelagio de Xeixoa. En los muros de la casa también hay una cruz del Apóstol, el deseo de Buen Viaje, y la invitación a entrar y charlar, más un poema que lo explica todo, como todos los poemas. Pero no entramos, el día invernal es corto y avanzamos sin parar, entrando en el concello de Friol, en cuyo escudo miro a un hombre que inserta la espalda en la boca de una serpiente. Tantas y tantas serpientes, pienso (esta es tierra de leyendas de mouros y serpes).

En la siguiente agrupación de casas, un gran cartel pide que no se modifique el trazado original del Camino. Intereses hoteleros. La queja se irá repitiendo en los siguientes kilómetros. La poca vida que le queda a estas tierras. Un viejo pazo enfangado (Oh, ¡salve!). Dejamos las casas atrás y subimos. A nuestro lado un muro de piedra de extrañas hechuras, el suelo también de piedra, extensiones sin fin de matorral de toxo, y el monte cubierto de pinos. En las amplias charcas, el reflejo del día gris, hace frío y la luz es color plata. En un sendero entre pinos, una piedra exhala un Buen Camino, y nos va conduciendo hacia un gran claro cubierto con los esqueletos muertos de pinos jóvenes apuntando al cielo, negros.

Senda Estelar 492

De pronto tengo la impresión de que hemos atravesado algún portal y entrado en el mundo-ceniza descrito por Cormac McCarthy en La carretera. Salgo de esa sensación gracias a otra roca cubierta de mensajes, entre los cuales alguien me recuerda Peaceful Warrior. A veces tengo la impresión de que alguien está jugando conmigo y mi memoria cristalina.

Y de nuevo el asfalto. Comemos en una marquesina de bus oxidada y de difícil acceso, a nuestros pies una grieta enorme fabricada por el agua: mandarinas y chocolate. Llevamos ya 23 km, pero parece que hubiéramos estado caminando toda la vida.

 

Las conversaciones agonizan y mueren, abortadas. Pongo la radio, y en una emisora reconozco la voz del cantante de McEnroe. No he dado ni veinte pasos cuando la canción termina. Interruptus. En el arcén vemos con los ojos muy abiertos el cadáver de un gran tejo, las gotas de lluvia enredadas en el pelo enmarañado, minúsculas y preciosas en la muerte. Me pregunto si ha muerto de frío, o de enfermedad, de qué, pero ya volvemos a caminar. En la emisora ha comenzado un programa de música negra en donde honran a Sam Cook, con canciones interpretadas por él mismo pero también por Ottis Redding, Amy Winehouse, Ray Charles, y mientras todo esto suena acelero dejando atrás a María y a Max, de pronto eufórico bailando sobre el asfalto. María se enfada, por detrás, cansada después de tantos días de Camino. En lo alto de una colina, las nubes corren inmisericordes y fantásticamente veloces, sopla un viento frío pero no me enfría, sino que me gusta, y no puedo dejar de bailar armado con mi bastón.

Senda Estelar 496

En un corral, como una aparición, varios pavos reales empapados y ridículos nos miran.

Junto a un galpón en medio de los pinos, me hago un selfie solarizado, y a continuación llegamos a un lugar llamado Corteporcos, en donde una jauría de perros rodea a una señora que ríe. Asomada a la puerta de un cortello, una cabra blanca con perilla llama a alguien: ¿a quién?

Senda Estelar 499

 

Entramos en la provincia de A Coruña por un puente minúsculo. En la radio acaba de terminar el programa de música negra y empieza otro llamado Discópolis, en el cual entrevistan a una profesora de filología francesa de la Universidad de Valladolid que ha escrito un libro explicando la historia de Francia a través de su música, y yo escucho interesado la sangrienta historia oculta de la marsellesa, mientras subo por caminos de hierba y lluvia. Al entrar en asfalto, el programa se acaba y me apoyo en una barandilla esperando a mis dos compañeros de camino. Cuando llegan apenas intercambiamos unas palabras, igualamos nuestros pasos y seguimos..

La carretera enfila hacia Sobrado dos Monxes. Le envío un SMS a mi amiga Dominique, y luego tomamos un café en un bar raquítico atendido por una mujer que nos mira incapaz de creerse que siga habiendo peregrinos con este frío. Al salir nos topamos de bruces con Jordi, que llega con su acostumbrado paso fueguino. Solamente yo se lo mantengo, durante un rato, mientras me cuenta que siempre prefiere caminar solo y verse rodeado del camino y no por la voz de los demás. Hablamos de Armas, gérmenes y acero, que leí hace unos meses por recomendación de un amigo ecuatoriano, y también de Centroamérica. Luego mis pasos vuelven a unirse a los de Max, y hablamos algo de música. Descubro con cierta decepción que sus gustos orbitan alrededor de la música electrónica, tecno, hip hop. Y de pronto, algo en su actitud no me gusta. Intuyo, sin embargo, que no es más que cansancio, ese mismo que me hace sentirme molesto también con María sin razones aparentes.

 

Rodeamos la laguna y entramos en Sobrado. El monasterio es el pueblo, cuyas casas, como en un reflejo del Medievo, rodean el gran edificio monástico como el subproducto inservible de una reacción química.

Senda Estelar 502

Se está haciendo de noche, y los pasillos del claustro y las habitaciones se pueblan de fantasmas. Como algo de fabada en la cocina enorme, sin ganas de hablar, y después me ducho y termino La familia de Pascual Duarte, iniciando a continuación una batalla de lecturas filosóficas de resultado incierto y sin muchas conclusiones. Intento empezar la Trilogía de la Ocupación, del recientemente novelizado Modiano, pero no soporto más que unas páginas.

No hay más día en el día, estamos agotados.

Intento dormir en la completa y angustiosa oscuridad de la habitación, y escucho unos sonidos guturales como de alguien que agoniza. Me pregunto si son de Max o de Jordi.

O del propio monasterio, que gime.

Anuncios

Un comentario en “12 de diciembre; BAAMONDE – SOBRADO DOS MONXES

  1. Pingback: 13 de diciembre; SOBRADO DOS MONXES – ARZÚA | aullando

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s