Cuentos leves – III

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Caldas CF – CD Beluso, un choque de altura. Al hombre no le gusta mucho el fútbol, pero sus paseos de domingo suelen llevarle al campo municipal. Se apoya en el muro, rodeado de basura y desperdicios, y mira correr a esos chavales mucho más jóvenes que él. Les ve y desea con fuerza convertirse en ellos: adrenalina, inmediatez, calma mental, rugir de vísceras. Los domingos nunca son fáciles, los domingos son una tortura: apatía, depresión, tedio, angustia. En el fondo, poco más que una tensa espera, una metáfora minúscula sobre la vida. Esos chavales, en cambio, están allí corriendo, sudando, encarándose sin saber por qué, exhalando vapor al aire de crepúsculo. A su izquierda hay una pareja sentada en un banco blanco arrancado de alguna parte, blanco como sus perros atados a un viejo poste de madera; y más allá, un vagabundo de pelambrera sobrehumana rebusca en la basura aún fresca. Aparta cartones, pequeños envases de plástico aplastados que caen en cascada hacia sus pies, un polvo indiferenciado que lo homogeniza todo, un ficus muerto intentando enraizarse en la nada. Lleva una bolsa de tela asquerosa a la espalda, y allí va metiendo sus miserables hallazgos: una taza con el asa rota; una lata de conservas; un carrete de hilo azul celeste. Sobre él, sobre nosotros, orbita una garza.

 

Lee los demás Cuentos leves aquí.

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