Cuentos leves XXII

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Salió en todos los periódicos. Manual Dawkins, vecino del pueblo, era el protagonista de una asombrosa historia de supervivencia. Reconocido senderista, Dawkings se había desorientado y llevaba varios días perdido en el desierto, sin apenas agua ni comida. Casi desfallecido, y resignado a la muerte, se sentó en una roca, la piel quemada por el sol. Y entonces, vio aparecer a un reluciente conejo de grandes orejas y pelaje blanco moteado de marrón. Según cuenta, Dawkins se levantó y echó a correr tras él, imaginándose la carne fresca y con la boca hecha agua. Aquel conejo representaba una prórroga en su batalla por la vida, y le persiguió como tal pero sin éxito. Un rato más tarde, casi desmayado por el esfuerzo, se dio casi de bruces con una excursión de japoneses que dirigieron sus cámaras hacia la insospechada aparición, masacrándole con sus flashes. Vio escurrirse al conejo entre dos rocas, y dejó caerse de rodillas en el suelo. El guía le trasladó al hospital más cercano, y unos días más tarde, Dawkins ya estaba recuperado y contando la increíble historia del conejo, que todos creían fantasía, una modificación del tercer hombre de los montañeros. Pero Dawkins siguió insistiendo, el resto de su vida, que no había sido una fantasía y que aquel conejo le había guiado hacia la salvación.

 

Lee los demás Cuentos leves aquí.

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