Fóllame, de Virginie Despentes

Fóllame, de Virginie Despentes

Hace unas semanas me tropecé con varios artículos que hablaban de la publicación de la nueva novela de una tal Virginie Despentes (Vernon Subutex), a la que en mi sacra ignorancia no conocía de nada, pero que a causa de la tipología de sus títulos y de los antecedentes que la precedían, me decidí a conocer a través de su novela más famosa: Fóllame.

Cuando hablo de antecedentes no estoy haciendo uso de retórica: Virginie Despentes fue violada y ejerció la prostitución. Así que cuando habla de lo que habla, lo hace desde (pero no únicamente) la experiencia propia. Y Fóllame fue la obra que la convirtió en una nueva voz de la literatura francesa, contando la violenta historia de dos prostitutas reconvertidas en asesinas. La novela sería luego llevada al cine, pero el poso que deja es el del aire transgresor y marginal de su autora, que se caracteriza por tener pocos pelos en la lengua y hablar con honestidad de temas en los que reina la hipocresía. Sus declaraciones nunca dejan, de hecho, indiferente: “Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las insatisfechas, las que nadie desea, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena mujer”.

Desde luego, Despentes es una abanderada del feminismo más reciente, del que afirma que ha cambiado la vida de las mujeres, incluso de aquellas que reniegan de la intención igualitaria del movimiento feminista. Defiende que tanto el género como la identidad sexual y la orientación son construcciones sociales, y no intrínsecas al ser humano, y huye de exclusiones, incluyendo en su discurso a todos esos hombres “que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que tienen miedo por la noche cuando están solos”. Despentes es, además, una persona incómoda y controvertida: no duda afirmar que practicó la prostitución porque le resultaba fácil y más transparente que otros trabajos basura.

En Fóllame, uno se encuentra con toda esa incomodidad en forma de prosa desnuda, descarnada, cruel y directa, como una hostia en toda la cara. Aunque la historia puede llegar a recordar las peripecias de Thelma y Louise (sin la carátula edulcorada que Hollywood le pone a todas sus historias), una de las principales diferencias es que no se huye de ningún tema: pornografía, masturbación, prostitución, violación. Todas esas ‘cositas’ ante las cuales la sociedad moderna tiende a girar la cabeza y mirar a otro lado. No hay más que ver todo lo que se genera alrededor de las agresiones sexuales que estos días se producen en los sanfermines (a martes, quince arrestados, seis de ellos acusados de violación). A Despentes no entiende de cortapisas, todo lo pone en boca de las dos protagonistas, que a base de disparos y puñetazos, conduce el utensilio de su narrativa relatando un mundo violento, cruel y desagradable, parecido al que podríamos encontrarnos en Trainspotting, de Irvine Welsh, o en alguna novela de Chuck Palahniuk, pero con una diferencia crucial, la carencia de humor.

Así que en tiempos en donde se tiende a mirar a otro lado, recomiendo mirar a los ojos la novela de Despentes, Fóllame, y convencerse de que los problemas existen, que hay quien habla de ellos, y que exponerlos a la luz más dura del día es la única manera de poder avanzar en alguna dirección. Aunque moleste.

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Un comentario en “Fóllame, de Virginie Despentes

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