Dientes largos con los Dientes blancos, de Zadie Smith

En muchos sentidos soy un ignorante literario, y no recuerdo la primera vez que supe de Zadie Smith. Sí recuerdo, en cambio, ver un ejemplar de Dientes blancos en mi amada librería Berbiriana, y que su título me llamó la atención y me sonó sorprendentemente familiar.

¿Quién es Zadie Smith?

Después de devorar Dientes blancos, la primera novela de Zadie Smith, puedo decir que la autora británica es una Voz, una de esas que aparecen en cada generación para contarnos cosas importantes. Podría argumentarse que los temas de los que habla no son nuevos. Ya en las primeras páginas se detecta cierto tufillo a Hanif Kureishi (El Buda de los suburbios), del que dicen que es heredera. Pero ello no limita la importancia de lo que Zadie Smith pretende contarnos. El choque cultural en un Londres cosmopolita es tema literario desde hace tiempo. Ese imperialismo británico que procuran vender como desinteresada amistad ha generado profundas grietas en el Reino Unido, que ahora es habitado por primeras, segundas y hasta terceras generaciones. Que los escritores hablen de ello es una obviedad. ¿Qué es, entonces, lo que hace que Zadie Smith destaque? Podría caer en el tópico (machista): es guapa, inteligente y joven. Podría decirse que, también, es un producto publicitario perfecto. Pero quedarme en ello sería no solo injusto, sino también absurdo.

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Zadie Smith (Ilustración de Mery Mountain Ilustración)

 

La fama de Dientes blancos (la primera novela de Zadie Smith) estuvo a punto de derribar a su autora, que tardó tiempo en recuperarse del impacto de su debut en la escena literaria, y que quince años más tarde se ha convertido ya en un clásico. La británica, nacida en el Reino Unido de Thatcher, pero que creció en el de Tony Blair, es una voz empapada en literatura y filosofía, con una prosa sencilla que se devora, y un punto de descreimiento que es pura osadía de juventud. En Dientes blancos, se percibe un ritmo algo caótico en la narración, que entra y sale y se diversifica en la larga ristra de personajes que Smith nos presenta, y que son escenificación de las diversas realidades superpuestas de una ciudad multicultural: múltiples generaciones de inmigrantes y todo lo que las rodea, desde lo cotidiano a lo esperpéntico. Así, Zadie Smith nos habla en su novela de mestizaje (inmigración), de pérdidas y ganancias culturales, de racismo en diferentes vertientes y direcciones, de feminismo, de familias, y lo hace con un punto de humor e histrionismo, pero también con dureza. Es un ojo crítico que usa como epicentro de su historia un barrio suburbial de Londres y dos familias, las de Archie Jones y Samad Iqbal, dos excombatientes de la II GM. Los conflictos de estas dos familias mueven la historia en una u otra dirección.

Dientes blancos es extravagante, divertida y profusa. Es la obra de una autora que en el momento de su publicación tenía veintidós años y la carrera por delante. Nunca aburre y desprende una energía brutal. La historia serpentea y resulta, inevitablemente, algo errática. Tiene un gran final, y es una lectura más que recomendable para seguir entendiendo este tiempo que vivimos y en que las poblaciones humanas se mueven con una velocidad nueva, transformando las realidades urbanas de una forma inédita.

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