La intro de una novela (de momento, imaginaria)

La fuerza nuclear fuerte cohesiona el universo, manteniendo unidos neutrones y protones, y configurando así el núcleo de los átomos. Esa misteriosa fuerza contribuye a que la realidad sea lo que vemos, lo que sentimos. Existe una fuerza análoga e irresistible que nos une de una manera difusa a un lugar concreto, que en la mayoría de los casos llamamos hogar. Sin embargo, hogar es un término traicionero, y prefiero la palabra Lugar, que no equivale ni a hogar ni a patria, sino a un espacio honda y emocionalmente enraizado en nosotros, desprendido de cualquier traza de chovinismo o sentido mentiroso de la pertenencia; similar a una hoja caída en el remanso de un río, que gira alrededor de un remolino sin acabar de caer dentro del vórtice, pero sin que tampoco la corriente del río consiga arrastrarla. Por eso todos tenemos un Lugar alrededor del cual giramos, dando vueltas muchas veces sin saber bien por qué. Un Lugar al que nos une una fuerza irresistible.

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