Historias de una válvula – Dramillas (I)

Cierro los ojos, los abro.

Dentro del coche hace calor. Me encuentro afuera de una casa en un lugar que llamamos Mosteiro pero que en realidad se llama Meis. La planta de la baja la ocupa una carnicería de bastante fama, y mis padres compran aquí chorizos cuando se han terminado los que hacemos en casa. El granito de la casa restaña la luz del sol y aparto la mirada. Mi madre acaba de bajarse del coche y la veo entrar en el despacho de la tienda. Mi padre y yo empezamos a discutir. Es la enésima ocasión en que trato de hacerle ver que algo no va bien, y que ese algo me tiene sumido en la angustia. Mi lamento, durante estos días, termina siempre con una frase que pretendo que luzca lapidaria y corte cualquier argumentación posible en su contra: Yo tengo algo. Mi padre, sentado en el asiento del corazón, se lleva la mano izquierda a la sien, mientras agita la derecha gritando que no tengo nada, que tengo nervios. Los gritos continúan un buen rato, mientras yo ya estoy callado mirando de nuevo por la ventana, derrotado y en silencio. La batalla de los gritos, nunca la pude ganar.

Las otras Historias de una válvula.

Anuncios

Un comentario en “Historias de una válvula – Dramillas (I)

  1. Pingback: Historias de una válvula – Dramillas (I) – uxiogeno

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s