La Malhablada

Subir las escaleras con el sonido mudo de los pasos sobre la moqueta. Y arriba, que te reciba el olor a café y el ruido de las cucharas contra las tazas, el murmullo de las conversaciones. Sentado en un rincón, la moleskine abierta y la mano registrándolo todo: esa señora de grandes gafas y pelo violeta que mira la plaza; el hípster que se atusa la barbaescuchando ese blues ahuecado; el sol que arranca una lágrima de luz en la copa de vino de un viejo facha; dos niñatos enamorados en una esquina, agarrándose las manos bajo la mesa; un camarero con cara de asombro, susurrándole algo al oído a una compañera; un gato negro e improbable bajo una mesa, lamiéndose la pata derecha, que luego usa para peinarse la oreja; una niña que juega a hacer pompas de jabón con su hermano pequeño; y una chiquilla, con el pelo caído sobre la cara, que mira mientras escribes, atravesándote con sus ojos enormes.

Anuncios

Un comentario en “La Malhablada

  1. Pingback: La Malhablada – uxiogeno

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s