Notas sobre Mientras haya bares, de Juan Tallón

“En el fondo, la literatura tiene mucho que ver con el fuego. El escritor escribe porque algo en él no anda bien, porque algo arde dentro, y el lector lee porque lejos de los libros hace mucho frío”.

“No digamos la belleza, que desde Rilke no es si no el comienzo de lo terrible”.

“Mándame verbos, Ernest”

“Raramente las cosas suceden como nos gustaría, pero pese a todo conviene dar gracias”.

“El artista es una criatura movida por los demonios”.

“El pasado no pasó, pero pasará, seguramente. A menudo viene del futuro, y eso lleva su tiempo”.

“Y quién no bebe, tal y como andan las cosas”.

“Un hombre inteligente, sostenía Hemingway, a veces tiene que emborracharse para poder pasar el tiempo con idiotas”.

“La vida gana interés porque a menudo va de otra cosa, no de la que creíamos”.

“Cioran, que creía que habría que introducir la pena de muerte para la gente impuntual”.

“El verano es un estado leve de felicidad que se rompe al final, con dramatismo, para que nos quede grabado”.

“A veces me pregunto qué es un día normal, y si lo que le proporciona normalidad es el desayuno, el paraguas roto con el que sales a la lluvia, o tal vez que hoy te pongas los mismos calcetines de ayer, vagamente sucios. Me inclino a pensar que no existen los días normales. Es posible que tampoco exista la normalidad, y esta represente solo una estrategia de las cosas especiales y raras para pasar inadvertidas, como si no les agradase que se hable de ellas”.

“En ocasiones el argumento ni siquiera es lo que un autor cuenta en sus libros. Lo que ocurre dentro de una novela, pongamos, no siempre es la sucesión de acontecimientos en los que nadas. Infinidad de veces, cuando un escritor se pone a escribir una historia, está hablando de otras cosas muy diferentes y no lo advierte. Resulta común que tú, como autor, ignores qué escribiste realmente, hasta que viene un tercero y te lo aclara: “Tú escribiste de esto, esto y esto, aunque no lo sepas, imbécil”. Y en efecto, así es. ¿Cómo pudiste no darte cuenta?”.

“Me miras, de cerca me miras”.

“A partir de cierto punto no hay retorno; ese es el punto que hay que alcanzar, según Kafka”.

“[…] y un día descubres que no vale de nada interponerse en el curso de la realidad. a la postre, todo lo que tratemos de evitar, a menudo ocurre. Y ocurre con fuerza. En una situación así, inquebrantable, que te amenaza, lo mejor que puedes hacer es guardar las manos en los bolsillos”.

“Escribir como tú mismo, y no como algunos de los autores que has estado leyendo para aprender el oficio, es una de las conquistas más arduas”.

“Nadie se hace escritor, después de todo, si no huye de algo. “Algo” puede ser una sombra, nada en concreto, un fantasma, una obsesión, algo que simplemente no va bien”.

“Tiene usted que escribir más libros, don Juan, le dijo en una ocasión a Rulfo un admirador. “¿Más libros? Si ya tengo dos”, subrayó el escritor mexicano, al que esa cifra le resultaba una enormidad insuperable”.

“En el fondo no puedes comunicarte. Siempre habrá un adjetivo erróneo, un problema sintáctico, una coma mal puesta, una metáfora indescifrable, una ambigüedad que se vuelve contra ti y te apuñala por la espalda”.

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