El pozo (III): Creencias y certezas

Believe.

Cuántas canciones habrá que se llamen así, Believe. Cuántos seres humanos que quieran creer, que sepan creer, que aprendan a creer, que puedan creer. Cuántos que lo hagan realmente. Porque, casi siempre siempre, la clave recae en la intención. El manido querer es poder.

Esta Believe, de los Mumford & Sons, la escuché una y otra vez a finales de 2015 y principios de 2016. Todavía lo hago, de vez en cuando. Hoy, resulta premonitoria de muchas maneras diferentes, pero por entonces no lo era, sino que más bien representaba ese ‘quiero creer’ de un inseguro que no estaba seguro de nada. La claridad mental no es una habilidad en la que destaque especialmente. Apenas nada de la letra de la canción me resuena estos días, pero por entonces, un muerto viviente, me aferraba a cualquier cosa que inspirase en mí un poco de esperanza. Aunque doliese, como esa parte de la canción en donde la voz suplica ‘tell me I´m alive’. Cuatro palabras que eran cuatro aullidos al aire.

Sonará raro de un anticoelhliano como yo, pero ahí va: creer (o no) es una decisión que tomamos de forma libre y usualmente consciente. Y la duda suele ser augurio del SÍ. Así, en mayúsculas.

De aquellos tiempos oscuros, poco queda ya, a excepción de otras compañeras de este Believe, como el Let it happen, de Tame Impala, o la alegre Los días nos tragarán, de Pablo Und Destruktion. Hoy, son sedimentos que se pueden re-utilizar como cemento. En la construcción de nuevas estructuras. Potencialidad, energía.

Se puede, si se quiere.

-.-

Más tarde, cuando uno escapa de la duda, su propia existencia nos resulta absurda. Es una pregunta que se responde sola, una obviedad. Igual que la tristona petición del ‘tell me I´m alive’. Un poco drama queen. En esa transición de la duda, o la posibilidad, al hecho, la Believe de Mumford & Sons se cose al Stay alive de José González, banda sonara de La vida secreta de Walter Mitty, que me acompaña como un himno de forma intermitente desde finales de 2013 (antes de mi primera venida a Islandia). Siempre he pensado que todos somos Walter Mitty.

Porque Walter Mitty quiere creer pero permanece atascado en ese terreno tan resbaladizo que son las fantasías, un lugar sumamente peligroso en el que podemos terminar varados de la mano del miedo. Como dos enamorados. Hay una manera fácil de comprobar si eso está ocurriendo: si la fantasía no alimenta, no nutre, entonces es que está sustituyendo. En ese caso, es venenosa. Y es o tú o ella.

El personaje interpretado por Ben Stiller termina atreviéndose a dejar atrás sus fantasías venenosas. A dejar que la vida le toque las cuerdas para hacer música. Y, efectivamente, de pronto es como si la duda jamás hubiese existido, sus latidos restallan de nuevo y la canción se vuelve, otra vez, premonitoria: ‘I´ve been waiting all my life / Dawn is coming / OPEN YOUR EYES’.

-.-

La vida, mayormente un paisaje incierto, alberga quizá una única certeza, la de esa fuerza que todos llevamos dentro y que sirve de combustible para nuestras alas, las que nos permiten volar.

Si lo hueles, ya está aquí, es el cambio. Believe.

Anuncios

Un comentario en “El pozo (III): Creencias y certezas

  1. Pingback: El pozo (III): Creencias y certezas – uxiogeno

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s