30 de diciembre; Nathaniel

Un saxofón nocturno

en pleno 30 de diciembre,

flotando entre nuestras ubicaciones distantes,

fluctuando entre montañas

y llanos.

Como islas ambulantes,

pasos errantes.

C’mon, mama!

Llueven del techo de la habitación

tenues números cambiantes…

Es un saxofón nocturno

en pleno 30 de diciembre,

y Mirko a mi lado,

y más allá, el celoso Francisco.

Por no hablar

del mono de ojos brillantes

y su aterrador aullido

que abraza el aire: 23.21.

Y sobre todo,

el sabor de un mango fresco,

que viene de otro poema,

gemelo a este,

un sabor muy dulce

que me llena la boca.

Aromas del verano

que fue.

que es.

que viene.

C’mon, mama!

 

Otros poemas, aquí.

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