Lo sublime

“No había nadie en el apartamento. Las puertas, abiertas de par en par, desplegaban hacia las habitaciones y los vestíbulos unas perspectivas siniestras. Las camas de los dormitorios estaban sin hacer y había algo indecente en el revoltijo de sábanas Sigue leyendo

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Adoquines (las calles en las que viví) – XV

Reynimelur 88

Por si alguien recordase los adoquines previos, su relectura (paso inexcusable para adicionar un capítulo nuevo) me ha recordado lo mentirosos que somos los escritores. Porque del último (Eggertsgata 24), rescato una falsa sensación de bienestar que no se corresponde con lo que de ese tiempo recuerdo. La postura de lo literario. Cărtărescu dice: “La literatura no es el medio adecuado para decir algo real sobre uno mismo”. Siempre, ese punto de mentira. ¿Sorpresa? Seguro que no. Pero, para caradura, la mía al Sigue leyendo

Historias de una válvula – Epílogo

Tirado sobre la cama, frente a mí una hilera de libros. A mi izquierda, fotografías. También plantas. Por la ventana se filtra una luz anaranjada, el sonido de la ventisca. La ansiedad me acompaña hoy, manifestada en forma de picor de garganta, y de una tos persistente que viene de ninguna parte. Una especie de sensación amortiguada e inmaterial alojada en mi diafragma. La ansiedad viene de muchas partes, de unas galletas ucranianas tóxicas y la bola que forman en mi estómago. De la oscuridad. Me Sigue leyendo

La cortina

Me doy agua tras una hora de piscina. En el vestuario, cinco jubilados frotan sus carnes caídas y testículos colgantes con gesto indiferente y la mirada perdida en algún horizonte interior. Dejo caer mi tronco superior hacia los pies, colgando y estirando la espalda tras la sesión de yoga que precedió a la piscina. A mi izquierda, en uno de los privados, un niño de unos tres años mira el agua caer desde el pitón de la ducha, una lluvia que aplasta su pelo increíblemente rubio. Él gira sobre sí mismo, hipnotizado, Sigue leyendo

Kaffibrennslan: El murmullo de la constelación humana

Entro en el Kaffibrennslan, contemplando de un vistazo que el piso de abajo está a rebosar, así que zigzagueo entre mesas y subo por las escaleras estrechas hasta el de arriba, que suele estar más tranquilo. Me busco una mesita en la esquina, junto a la ventana. Afuera, Laugavegur. Abandono la mochila en una silla, y mi libro sobre la mesa, disuasión para cualquiera que quiera robarme la mesa. El libro es Un recodo en el río, de Naipaul, que llevo conmigo por pura responsabilidad lectora, pues me desencanta por Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Epílogo

Cuatro de la mañana, el taxi color caramelo la saca de Praga, camino del aeropuerto. El taxista, un hombretón con cazadora vaquera, taciturno y callado, conduce por carreteras desiertas rodeadas de bosque y naves industriales. Negro y óxido. En la ficha, puede leer que se llama Jiri Batlik, licencia número 001545. No tiene fuerzas para imaginar su vida, va y viene del sueño. Algo sobrenatural subyace bajo la oscuridad, afuera. Durante un Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 6

Las arrugas son arroyos en sus mejillas; cruzando la frente, profundos valles; en la comisura de sus labios, transforman su sonrisa, torciéndola. Mira al anciano japonés, que come con calma en la mesa de al lado una pasta italiana con setas y albahaca. Su pelo es muy blanco, y está solo, como ella. La gente comiendo sola en los restaurantes siempre le genera sentimientos encontrados. Imagina su vida. En dónde estará su mujer, si la tiene, o su familia; si está en Praga por vacaciones, como parte de uno de esos Sigue leyendo