Serie PERSONAJES: Angelines

Angelines siempre cocinaba babarrunas cuando llegábamos al caserío. Como si fuese una especie de bienvenida, un acuerdo tácito nunca nombrado como el que lleva a mi madre a cocinar automáticamente una tortilla cuando llego a casa. Aquel potaje que era enseña de Angelines, se cocinaba con alubias de Tolosa, unas habas negras, y también con repollo y, creo, si la memoria no me falla, algo de cebolla, y la cocción requería de horas, de un burbujeo hipnótico que llenaba la casa y su atmósfera de un aroma dulzón, preludio de la maravilla, un aroma que escapaba por debajo de la puerta y hacía temblar las ramas de hierbaluisa.

Sigue leyendo