El Ascenso (III): My city of ruins

III: My city of ruins

Las callejuelas del cementerio, estrechas y aglutinadas unas a otras como las del casco viejo de una ciudad medieval: oscuras, tétricas, vacías. Pienso, Tierra de huesos. Pareciera que las fachadas de los panteones se inclinan hacia delante, como a punto de caer, impidiendo que la luz se derrame en el interior de esos pasillos húmedos y de extraño olor dulzón. Mi padre no baja del coche. Imaginé el encuentro con la lápida de Sigue leyendo

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El Ascenso (II): Into the fire

II: Into the fire

Sobre el ruido de fondo del aeropuerto, murmullo metálico, los pasos de tantos como yo, volviendo a casa. El hogar, como concepto difuso; como la identidad, la esencia o el azar, el destino. De los focos del techo se despeñan cilindros de luz pálida, que convierten el Sa Carneiro en una catedral de vidrio, cemento y plástico. Órganos artificiales. En Sigue leyendo

La cortina

Me doy agua tras una hora de piscina. En el vestuario, cinco jubilados frotan sus carnes caídas y testículos colgantes con gesto indiferente y la mirada perdida en algún horizonte interior. Dejo caer mi tronco superior hacia los pies, colgando y estirando la espalda tras la sesión de yoga que precedió a la piscina. A mi izquierda, en uno de los privados, un niño de unos tres años mira el agua caer desde el pitón de la ducha, una lluvia que aplasta su pelo increíblemente rubio. Él gira sobre sí mismo, hipnotizado, Sigue leyendo

Kaffibrennslan: El murmullo de la constelación humana

Entro en el Kaffibrennslan, contemplando de un vistazo que el piso de abajo está a rebosar, así que zigzagueo entre mesas y subo por las escaleras estrechas hasta el de arriba, que suele estar más tranquilo. Me busco una mesita en la esquina, junto a la ventana. Afuera, Laugavegur. Abandono la mochila en una silla, y mi libro sobre la mesa, disuasión para cualquiera que quiera robarme la mesa. El libro es Un recodo en el río, de Naipaul, que llevo conmigo por pura responsabilidad lectora, pues me desencanta por Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Epílogo

Cuatro de la mañana, el taxi color caramelo la saca de Praga, camino del aeropuerto. El taxista, un hombretón con cazadora vaquera, taciturno y callado, conduce por carreteras desiertas rodeadas de bosque y naves industriales. Negro y óxido. En la ficha, puede leer que se llama Jiri Batlik, licencia número 001545. No tiene fuerzas para imaginar su vida, va y viene del sueño. Algo sobrenatural subyace bajo la oscuridad, afuera. Durante un Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 6

Las arrugas son arroyos en sus mejillas; cruzando la frente, profundos valles; en la comisura de sus labios, transforman su sonrisa, torciéndola. Mira al anciano japonés, que come con calma en la mesa de al lado una pasta italiana con setas y albahaca. Su pelo es muy blanco, y está solo, como ella. La gente comiendo sola en los restaurantes siempre le genera sentimientos encontrados. Imagina su vida. En dónde estará su mujer, si la tiene, o su familia; si está en Praga por vacaciones, como parte de uno de esos Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 5

Llega a Praga a media mañana. El aire fresco empieza a calentarse, y ella reconecta con una parte profunda de sí misma que goza la soledad. No siempre, ni en cualquier circunstancia. Pero sí en Praga, que no es Viena, que tanto significa para los dos. Praga es Praga, una ciudad que comienza a descubrir, abierta y monumental, inabarcable, orgullosa y atestada de turistas, entre los que vaga pendiente del murmullo humano, en ocasiones convertido en auténtico estruendo. Un viaje que avanza hacia su final. En el Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 4

El niño rubio, sentado en el banco con unos pantaloncitos azul cielo y una camiseta blanca, se come el helado con la dedicación propia de los niños. Agita las piernas rítmicamente, sin tocar el suelo. Sobre la impoluta calle adoquinada, la luz arranca destellos entre los pies de docenas de turistas. Una algarabía festiva trepa por el aire. Ella le mira desde el balcón de la calle de arriba, mientras espera a que el grupo de Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 3 (parte 2)

“Yo viví en Checoslovaquia. Viví todo aquello, ese horror. Jamás conocí otra cosa, hasta mucho más tarde, cuando fue demasiado tarde para todo. Ha vidas que nacen deformadas, y la mía giró alrededor de una desolación generalizada, en donde un puñado encontró el paraíso, pero donde la mayoría, simplemente, se limitaba a sobrevivir. Sudor y mendrugo. Un mundo deprimente, para qué decir lo contrario. De joven, me dijeron que sería fontanero, sí o sí, pero yo no quería ser fontanero por mucho Sigue leyendo