Historias de una válvula: Extraventricular (III)

Cierro los ojos, los abro.

El cardiólogo me mira con gravedad fingida mientras le explico la sensación. Septiembre, verano ha muerto, la luz de los días ya ha cambiado y el otoño extiende sus garras. A mí segunda frase, ya está asintiendo. A la tercera, alza la mano y yo me callo. Me dice que la sensación que describo tiene un nombre: latido extraventricular: fallos en el ritmo eléctrico del corazón que provocan un latido adelantado en la frecuencia cardíaca. Sigue leyendo

Historias de una válvula: Sopa Cañaveral

Acabo de cenar tres platos de sopa. Es la que siempre hace mi abuela, con estrellitas y usando el caldo del cocido (gallego). Una delicia adictiva y salada, y mi estómago trata de procesar esa masa de hidratos de carbono mientras miro en Google Earth imágenes satelitales del Cabo Cañaveral. Quiero hacerme una idea general de dónde se encuentra, de la zona, para utilizar en una novela que se llamará Queda un recuerdo. Es entonces Sigue leyendo

Historias de una válvula – Extraventricular (II)

Cierro los ojos, los abro.

Una gasolinera en la nacional 525, a medio camino entre Caldas de Reis y Pontevedra.  Nos vamos a la aldea. Mi padre ha parado a llenar el depósito. Nos rodea un bellísimo atardecer de verano, el cielo casi del todo negro y sobre el horizonte vetas naranja enredadas en las copas de los pinos. Todo abriéndose a las estrellas. En el asiento de Sigue leyendo

Historias de una válvula – Falsa calma en el camino

Cierro los ojos, los abro.

El tiempo estirándose, acortándose, distorsionándose. Moldeado por una fuerza externa. Y yo dentro de ese espacio transformado y deforme, flotando como un enigmático niño estrella. De alguna forma, puedo percibirme a lo largo de ese rastro de ceniza que es mi vida, escenas sumadas unas a otras en una sucesión colosal, y en algún momento de esa sucesión, yo tranquilizándome. Mi yo inseguro consigue relativizar las cosas, o más bien Sigue leyendo

Historias de una válvula: Parasitología

Cierro los ojos, los abro.

Es cuarto de carrera, llego a Santiago. Faltan dos días para el examen de Parasitología. En el parcial he rozado el nueve, y necesito ese sobresaliente. Para qué, no lo tengo muy claro. Quizá para alejarme de la idea de ser un estudiante mediocre. O quizá que la asignatura me ha emocionado y ha desterrado la sensación de que la carrera no es más que una pérdida de tiempo. Sea lo que sea, la ansiedad me come, como siempre. A estas Sigue leyendo

Historias de una válvula: Herencias

Cierro los ojos, los abro. Pero no me muevo.

Sigo en donde estaba: 2016. Pienso en la herencia genética, y aunque trato de ubicar un recuerdo concreto, la genética habitó mis días durante un tiempo, años atrás, pero no regaló ningún momento específico. En aquel tiempo inconcreto, tenía una fe ciega en la ciencia que luego se rompió y desapareció. Esa fe me empujó a búsquedas científicas sobre patologías cardíacas, especialmente las relacionadas con el prolapso de la válvula mitral. Una búsqueda que llenaba mis días. Por aquel entonces, sentía un profundo Sigue leyendo

Historias de una válvula: el Libro

Cierro los ojos, los abro.

Finalmente, el libro ha llegado. Ya me había resignado a que no lo haría, mes y medio más tarde de haber formalizado la compra, mi primera a través de Amazon. Estoy en 2007. El libro se llama Taking control: living with the mitral valve prolapse syndromme, escrito por una experta en el tema, la Dr Scordo, y ha cruzado medio mundo desde San Francisco hasta Galicia. Sigue leyendo

Historias de una válvula: Médicos (III)

Cierro los ojos, los abro.

A Joan, el cardiólogo siempre le alaba los ojos verdes, aunque a mí me parece que más bien se refiere a las tetas. Aunque, efectivamente, sus ojos son bellísimos. Bromea también con que ha de ser ella la encargada de solucionar, si se presentaran, uno de los efectos secundarios de la pastilla, la bajada de la libido. En la sala de al lado, la escuálida enfermera, rictus trágico en su cara, me ha mirado con tensión mientras la máquina leía mi corazón. Mi pulso siempre se acelera cuando el electrocardiograma, me olvido de Sigue leyendo

Historias de una válvula: Médico (II)

Cierro los ojos, los abro.

Una sala de espera pequeña, en una clínica que más que clínica parece piso patera: viejo, oscuro, en unas galerías de Santiago de Chile. El Dr Iglesias, que así se llama el cardiólogo, me recibe con su gordura tras una mesa enorme de madera. La bata blanca sobada y ademanes resueltos. Suspiro. Estoy aquí tras convencer a Patricia de que me acompañase. Mis padres no lo saben, los he dejado fuera de todo esto bajo el lema de “Si ellos no hacen nada, lo haré yo”. Le presento mi caso con el hándicap de la imprecisión, mientras le veo mirarme y tomar notas con asentimientos graves que me ponen más de los nervios. Luego, Sigue leyendo