De la soledad

En los márgenes

de un libro sobre la soledad,

escribo sobre tu compañía.

Mientras, Olivia en Nueva York.

Primer y último pensamiento

del día.

Pasó ese tiempo.

Ahora, hombros desnudos,

paz al Oeste,

te veo leer sobre el vacío

de una tierra (herida y)

abandonada.

Evitaré hablar de destino,

terreno de derrotados.

No en vano,

crecen las plantas en la ventana,

K, magia de fénix.

Y en la cocina,

flota el aroma del curry

y la manzana.

Ay, Olivia, la soledad.

Confía, se irá,

desvanecida entre vidrios.

Hallarás, quizá,

la paz.

Por mi parte, disfrutar.

Que de tan joven y tan viejo,

está el mundo lleno.

Y que, de la soledad,

mejor no hablar.

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