Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 5

Llega a Praga a media mañana. El aire fresco empieza a calentarse, y ella reconecta con una parte profunda de sí misma que goza la soledad. No siempre, ni en cualquier circunstancia. Pero sí en Praga, que no es Viena, que tanto significa para los dos. Praga es Praga, una ciudad que comienza a descubrir, abierta y monumental, inabarcable, orgullosa y atestada de turistas, entre los que vaga pendiente del murmullo humano, en ocasiones convertido en auténtico estruendo. Un viaje que avanza hacia su final. En el Sigue leyendo

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Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 4

El niño rubio, sentado en el banco con unos pantaloncitos azul cielo y una camiseta blanca, se come el helado con la dedicación propia de los niños. Agita las piernas rítmicamente, sin tocar el suelo. Sobre la impoluta calle adoquinada, la luz arranca destellos entre los pies de docenas de turistas. Una algarabía festiva trepa por el aire. Ella le mira desde el balcón de la calle de arriba, mientras espera a que el grupo de Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 3 (parte 2)

“Yo viví en Checoslovaquia. Viví todo aquello, ese horror. Jamás conocí otra cosa, hasta mucho más tarde, cuando fue demasiado tarde para todo. Ha vidas que nacen deformadas, y la mía giró alrededor de una desolación generalizada, en donde un puñado encontró el paraíso, pero donde la mayoría, simplemente, se limitaba a sobrevivir. Sudor y mendrugo. Un mundo deprimente, para qué decir lo contrario. De joven, me dijeron que sería fontanero, sí o sí, pero yo no quería ser fontanero por mucho Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 3 (parte I)

Ha entrado casi sin querer, solamente la ha atraído el aspecto de la tetería, un local insólito en la ciudad vieja de una ciudad pequeña: un espacio alargado con suelo de baldosa color teja, con las paredes recubiertas de láminas orientales y estanterías acristaladas con teteras de barro y hierro forjado en su interior. El techo, de madera oscura, aplaca la luz que cae sobre las mesas de diferente origen, cojines tibetanos… suena una música zen casi inaudible, que reverbera entre el cemento pintado y la Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 2

El hombre, veinte metros por detrás de ella. La vio al salir del bar donde tomaba una cerveza con unos compañeros del congreso, y siempre a la misma distancia, lleva siguiéndola desde entonces: cazadora vaquera, pantalones militares, una gorra que parece salida de los tiempos del Telón. Ella se ha obligado a no acelerar el paso. Se introduce bajo los soportales de esa ciudad del sur de Chequia, y continúa revisando su día: las largas y mayormente inútiles conferencias; sus escapadas al casco viejo de la Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Cuento 1

Fin de la cola de embarque. Vuelo W6 2724 a Praga. Se revuelve dentro de su americana, al sentir un frío repentino colándose por su espalda. Es casi la última. Qué más dará, pensó hace un rato, a ver cómo un grupo de jubiladas se apuraban para ser las primeras. Sobre un panel separador, un hombre tremendamente gordo la mira con descaro. Ojeras infladas bajo los ojos hundidos, su gesto distorsionado por la gordura. Ella retira la mirada, tratando de distraerse, y suelta un suspiro, atemperándose. Delante, una pareja de recién casados roza sus hombros. Quizá, su luna de miel. Acaricia el pasaporte y la tarjeta de embarque, en su mano derecha. La izquierda tira de la maleta de mano. De pronto, se escucha un barullo a sus espaldas. Y un pequeño grito contenido. Al girarse, ve a un hombre deslizarse entre otros pasajeros como llevado por el demonio. Lleva un portátil azul agarrado con un brazo, la mochila y una cazadora verde de aviador con el otro. La camisa gris se agita en su carrera. Viene hacia la cola del vuelo a Praga, y en Sigue leyendo

Checoslovaquia ya no es un país – Preludio II

La mujer, que ha tardado en levantarse de la cama, ha terminado de secarse tras la ducha y tras ponerse la ropa interior, se sube con cuidado las medias, desenrollándolas sobre sus piernas largas. El aire seco de su habitación entra por las aletas de su nariz. Las cortinas cubren parte de la luz que entra por la ventana, modulándola. Toma el vestido que estaba estirado sobre la cama, y se lo pone. En la penumbra de la habitación, el tono rojo vino parece casi granate. Se pasa las manos por el vuelo del vestido, tratando de

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Checoslovaquia ya no es un país – Preludio I

El hombre, que ya lleva un rato corriendo, abandona el asfalto del barrio del Oeste, saltando a la hierba todavía verde. Otoño. Observa el cielo gris que besa el mar acero, dibujando el horizonte, una fina línea orientada al sur, como la mirada del hombre. En su carrera, rítmica y constante, observa las casas de colores, y atisba el interior de los hogares, iluminados por luces tenues y amarillentas. Descubre lámparas de suelo, sofás, cuadros de diferentes tamaños, posters, el brillo de pantallas y televisores, figuras que

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Afórico agosto

  1. Ya llega.
  2. // 2 de marzo: When I´m looking your eyes, hypnotized (Coldplay).
  3. // 3 de mayo: Para volver a irse.
  4. // 4 de julio: Imagina que al terminar tus días, sonríes, porque fuiste capaz de amar.
  5. // 5 de enero: Arume da flor de toxo no corazón do morriñento (louro, louro).
  6. // 6 de febrero: Somos guerreros pacíficos // O te cambia la vida, o la música no es más que ruido. Sigue leyendo

Un hombre enamorado… ¿de sí mismo? // Knausgård: Mi lucha 2

De Knausgård hablé por primera vez hará cosa de un año, tras leer la Mi lucha 1: La muerte del padre. Por entonces, me enfrenté al fenómeno literario de Mi lucha con ciertas dudas, y terminé con una mezcla de enamoramiento y desconfianza. Enamoramiento porque Karl Ove Knausgård (1968) escribe muy bien, rematadamente bien; desconfianza porque, ya entonces, intuía un algo de posible timo en su empresa de más de 3500 páginas. Así, a lo En busca del tiempo perdido.

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