La lombriz y ese poder superior que no comprendemos

Al final de la senda que conecta la base del parque natural Skaftafell (Sur de Islandia) con la cascada Svartifoss (la cascada oscura), el camino deja de ascender y cae entre cascotes de piedra ocre hacia la oquedad donde se encuentra la caída de agua, un fino y delicado chorro que se despeña entre alineadas columnas de basalto. Mis padres, unos metros por detrás, recuperan el aliento de la subida observando con desconfianza el cielo negro, que anuncia lluvia. A nuestras espaldas, la llanura gris plateada de

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Historias de una válvula – Extraventricular (II)

Cierro los ojos, los abro.

Una gasolinera en la nacional 525, a medio camino entre Caldas de Reis y Pontevedra.  Nos vamos a la aldea. Mi padre ha parado a llenar el depósito. Nos rodea un bellísimo atardecer de verano, el cielo casi del todo negro y sobre el horizonte vetas naranja enredadas en las copas de los pinos. Todo abriéndose a las estrellas. En el asiento de Sigue leyendo

Diálogo en Hellnar

Parte de atrás de un Suzuki Jimny. Afuera llueve en el páramo islandés (península de Snæfellsnes). En las manos de TOLIÑO, un ejemplar de Reikiavik, de Juan Mayorga. JARA está en algún lugar cerca de Tarifa (España), camino de la playa.

TOLIÑO:              Sueño con volver a recorrer estas carreteras contigo

                              A perdernos en esta Islandia mágica

                              Y encontrarnos siempre en la mirada del otro

JARA:                    Se ve África tan cerca…

                              Algún día tal vez la recorramos

 

El gusanito y el niño: sobre la importancia de un gesto

Estás en el andén, rodeada de otras personas que detrás del cordón de seguridad se acaban de despedir. Como tú. En tu rostro algo desencajado miras la superficie reflectante y oscurecida de la ventana, tratando de descubrirme, sonriendo, saludando con la mano y llevándotela al pecho desde tu rostro de luz, mirando, buscándome con los ojos tan abiertos. Diciéndome Te quiero como una mimo de belleza insuperable, me dices Te quiero con esos labios que acabo de besar por última vez hasta dentro de cincuenta días, o más. También mi rostro está desencajado, pero no puedes verlo, y Sigue leyendo